Proposición central: La unidad bíblica no es uniformidad humana ni tolerancia ilimitada; es la comunión de quienes se someten a la verdad revelada, se soportan con amor en asuntos permitidos y rehúsan respaldar el pecado o la falsa enseñanza.
La unidad que el Espíritu manda y la diversidad que la verdad permite.
Por Luis Felipe Torres Muñoz | Derechos Reservados 2026
Versículo clave: «Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz» (Efesios 4:3, RVR1960).
Proposición central: La unidad bíblica no es uniformidad humana ni tolerancia ilimitada; es la comunión de quienes se someten a la verdad revelada, se soportan con amor en asuntos permitidos y rehúsan respaldar el pecado o la falsa enseñanza.
Objetivos del mensaje
Al terminar el estudio, la congregación podrá:
- Comprender que la unidad cristiana procede del Espíritu y descansa sobre el fundamento revelado de Efesios 4:4-6.
- Distinguir entre la diversidad legítima de dones, culturas, madurez y opiniones, y la diversidad doctrinal que contradice la enseñanza apostólica.
- Examinar con cuidado el alcance de 1 Juan 1:5-7, 2 Corintios 6:14-18 y 2 Juan 9-11, sin convertirlos en consignas fuera de contexto.
- Aplicar Romanos 14 solamente a asuntos que Dios permite, evitando tanto la tolerancia del error como la división por preferencias humanas.
- Practicar una defensa de la verdad gobernada por humildad, mansedumbre, paciencia y amor.
Palabras clave
Henótēs (ἑνότης): unidad u «oneidad». En Efesios 4:3 no describe una alianza superficial, sino la unidad producida por el Espíritu y guardada por los creyentes.
Spoudázō (σπουδάζω): procurar con diligencia, esforzarse seriamente. Guardar la unidad exige atención y trabajo; no sucede por accidente.
Didachḗ (διδαχή): enseñanza o doctrina. En 2 Juan 9 aparece en la expresión «doctrina de Cristo». El contexto inmediato incluye necesariamente la verdad de que Jesucristo vino en carne; existe discusión sobre si la frase abarca allí toda la enseñanza autorizada por Cristo.3
Koinōnía (κοινωνία): comunión, participación o asociación compartida. La comunión bíblica implica algo más profundo que cortesía o contacto social.
Proágō (προάγω): avanzar o ir más allá. Es la lectura mejor atestiguada detrás de 2 Juan 9: el falso maestro presume progresar, pero deja atrás la enseñanza de Cristo.2
Tabla Comparativa
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Aspecto |
Diversidad legítima |
Diversidad que destruye la unidad |
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Fuente |
Libertad concedida por Dios |
Enseñanza o práctica contraria a Dios |
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Ejemplos |
Dones distintos; trasfondos culturales; alimentos y días de Romanos 14; métodos permitidos |
Negar a Cristo; pervertir el evangelio; justificar el pecado; exigir prácticas humanas como ley divina |
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Actitud exigida |
Recibir, no menospreciar, no condenar, limitar la libertad por amor |
Examinar, corregir, no respaldar y, ante persistencia facciosa, apartarse según la instrucción apostólica |
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Texto delimitador |
Romanos 14:1-23; 1 Corintios 12:12-27 |
Gálatas 1:6-9; Romanos 16:17-18; 2 Juan 7-11 |
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Peligro opuesto |
Uniformidad y legalismo humano |
Ecumenismo o comunión sin verdad |
Analogía
Una orquesta puede reunir violín, flauta, trompeta, percusión y contrabajo. La diversidad de sonidos no arruina la música; la hace posible. Pero esa diversidad solo produce armonía cuando todos respetan la misma partitura y siguen al mismo director. Si cada músico cambia las notas a su gusto, ya no hay diversidad armónica, sino confusión.
La iglesia tampoco necesita que todos tengamos la misma personalidad, edad, cultura, capacidad o criterio en asuntos permitidos. Sí necesita que todos reconozcamos al mismo Señor y nos sometamos a la misma palabra. La diversidad bíblica ocurre dentro de la partitura de Dios, no mediante su sustitución.
Introducción
Efesios 4:1-6. Pablo no dice que fabriquemos una unidad nueva, sino que guardemos «la unidad del Espíritu». Esto significa que el Espíritu Santo es quien determina su carácter y fundamento. Nosotros no somos sus diseñadores; somos sus guardianes.
Todos deseamos una iglesia unida. Jesús oró para que sus discípulos fueran uno (Juan 17:20-23). Pero en esa misma oración dijo: «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad» (Juan 17:17). Para Jesús, unidad y verdad nunca fueron enemigas. La unidad por la que oró no consiste en colocarnos juntos mientras cada uno conserva doctrinas contradictorias; consiste en compartir la vida del Padre y del Hijo mediante la palabra recibida.
La expresión «unidad en la diversidad» puede comunicar dos ideas muy diferentes. Una de ellas es bíblica: un cuerpo compuesto por miembros distintos, cada uno con sus dones y funciones. La otra es peligrosa: conservar comunión espiritual y cooperación religiosa mientras se aceptan como igualmente válidas enseñanzas incompatibles. Wayne Partain emplea la expresión principalmente en este segundo sentido y advierte que cambiar la etiqueta de «ecumenismo» no cambia la naturaleza del problema.1
Por eso no resolveremos el tema mediante una consigna. Preguntaremos a la Escritura:
- ¿Cuál es el fundamento de la unidad?
- ¿Qué límites tiene la comunión?
- ¿Qué diferencias debemos soportar con amor?
La respuesta central será esta: la unidad bíblica no es uniformidad humana ni tolerancia ilimitada; es comunión en la verdad, paciencia en lo permitido y fidelidad frente al error.
- LA UNIDAD VERDADERA TIENE AUTOR Y FUNDAMENTO.
- Debemos guardar la unidad que el Espíritu ya estableció (Efesios 4:1-3).
- Pablo comienza con la conducta: andar dignamente, con humildad, mansedumbre, paciencia y amor.
Esto impide un primer abuso del tema. No se puede defender la verdad con orgullo, desprecio o espíritu pendenciero y luego afirmar que se está guardando la unidad. La misma voz que manda preservar la doctrina manda soportarnos en amor. La firmeza doctrinal no cancela el carácter cristiano. - La palabra «solícitos» indica esfuerzo diligente. La unidad no sobrevive por inercia. Hay que vencer el egoísmo, escuchar, enseñar, perdonar ofensas personales y buscar la verdad juntos.2
- La orden es «guardar», no inventar. La iglesia no tiene autoridad para establecer una plataforma más amplia o más estrecha que la revelada. Si añadimos requisitos humanos, producimos sectarismo; si quitamos verdades reveladas, producimos una unión sin fundamento.
- Los siete «unos» definen el terreno común (Efesios 4:4-6).
- Pablo enumera un cuerpo, un Espíritu, una esperanza, un Señor, una fe, un bautismo y un Dios y Padre.
- Esta lista contiene realidades objetivas, no sentimientos privados. No dice «un espíritu de cordialidad aunque haya muchos señores y muchas fes». La paz cristiana descansa en realidades que Dios estableció.
- La «una fe» puede señalar el evangelio compartido, la verdad creída y obedecida (compárese Judas 3). La unidad no se consigue reduciendo esa fe hasta que no afirme nada; se consigue sometiendo nuestras ideas a ella.
- El mismo capítulo enseña diversidad verdadera (Efesios 4:7-16).
- El versículo 7 cambia de «todos» a «cada uno»: hay una unidad común, pero Cristo concede gracia conforme a su medida.
- Los versículos 11-12 muestran distintos servicios para perfeccionar a los santos y edificar el cuerpo. La diversidad de función sirve a la unidad; no compite con ella.
- El versículo 16 presenta un cuerpo «bien concertado y unido» en el cual cada miembro aporta. La meta no es producir copias humanas, sino miembros maduros que, desde funciones diferentes, crezcan hacia Cristo.
- Delimitación necesaria.
- Unidad no significa uniformidad: no exige idéntica personalidad, cultura, edad, capacidad, experiencia o preferencia.
- Diversidad no significa relativismo: no convierte dos afirmaciones contradictorias en verdad al mismo tiempo.
- Aplicación: antes de exigir que otro hermano piense como yo, debo preguntar si el Señor realmente habló sobre ese punto. Antes de tolerar una enseñanza, debo preguntar si contradice lo que el Señor sí habló.
Efesios 4 nos muestra el fundamento positivo. Ahora debemos preguntar si la comunión espiritual posee límites.
- LA COMUNIÓN TIENE LÍMITES TRAZADOS POR LA VERDAD.
- La comunión con Dios requiere andar en la luz (1 Juan 1:5-7).
- Juan anuncia que «Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él». La naturaleza santa de Dios determina la comunión; nuestra declaración verbal no la crea.
- «Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos». Juan confronta la pretensión de mantener relación con Dios mientras la conducta habitual contradice su verdad.
- El texto habla primero de comunión con Dios y de conducta moral. Aplicarlo a la comunión entre iglesias exige un paso legítimo: no debemos presentar como comunión con Dios una alianza que nos hace participar deliberadamente en aquello que él llama tinieblas.
- Sin embargo, Juan no enseña que un cristiano debe ser impecable para tener comunión. Los versículos 8-10 reconocen el pecado y ordenan confesarlo. La diferencia está entre andar arrepentidamente en la luz y establecerse en las tinieblas mientras se niega la necesidad de cambiar.
- El yugo desigual prohíbe la asociación que compromete la lealtad (2 Corintios 6:14-18).
- Pablo contrasta justicia e injusticia, luz y tinieblas, Cristo y Belial, el templo de Dios y los ídolos.
- El contexto inmediato trata de separación frente a la idolatría y la contaminación espiritual. No debemos usar el texto para prohibir todo contacto social, laboral o familiar con no cristianos; Pablo ya había aclarado que salir de todo contacto con pecadores requeriría «salir del mundo» (1 Corintios 5:9-10).
- El principio sí alcanza cualquier alianza religiosa que exija compartir, promover o aparentar aprobación de aquello que niega la lealtad a Cristo. Se puede dialogar con una persona sin compartir su yugo; se puede evangelizar a alguien sin patrocinar su mensaje.
- Segunda de Juan prohíbe ayudar a propagar el engaño (2 Juan 7-11).
- Leamos 2 Juan 7-11. El peligro histórico está explícito: engañadores negaban que Jesucristo había venido en carne. Por tanto, el caso inmediato no es una diferencia trivial, sino una negación que hiere la identidad del Señor.
- En el versículo 9, la mejor lectura textual expresa la idea de «avanzar» o «ir más allá». Los falsos maestros presumían progreso, pero su progreso abandonaba la enseñanza de Cristo.3
- La expresión «doctrina de Cristo» admite discusión gramatical: puede significar enseñanza acerca de Cristo o enseñanza que procede de Cristo. El contexto exige, como mínimo, la doctrina verdadera acerca de la encarnación; la evidencia favorece un alcance más amplio: la enseñanza que deriva de Cristo y posee su autoridad.3
- Los versículos 10-11 no prohíben saludar cortésmente a toda persona equivocada ni recibir a un visitante para conversar. En el mundo de los maestros itinerantes, hospedarlos y despedirlos con respaldo podía hacer al anfitrión colaborador de su misión. Juan prohíbe ofrecer apoyo que facilite la propagación del engaño.
- Aplicación contemporánea: antes de prestar el púlpito, promover una campaña, financiar un ministerio o aparecer como colaborador, debemos examinar qué mensaje estamos ayudando a difundir. Amor hacia la persona no equivale a aprobación de su doctrina.
- Delimitación necesaria.
- Estar equivocado no convierte automáticamente a una persona en un engañador rebelde. Apolos enseñaba con conocimiento incompleto; Priscila y Aquila le explicaron «más exactamente el camino de Dios», y él aceptó la corrección (Hechos 18:24-28).
- La respuesta bíblica considera la naturaleza del error, su relación con el evangelio, la disposición del maestro a ser corregido y el tipo de participación que se solicita.
- No debemos pasar del deber de discernir a la práctica de sospechar, etiquetar o cortar comunión por toda imprecisión. El propósito de corregir es ganar al hermano y proteger al rebaño, no demostrar superioridad.
Ya vimos que la comunión no puede separarse de la verdad. Pero esto no nos autoriza a convertir cada preferencia en una prueba de fidelidad. Romanos 14 coloca el límite del otro lado.
- LA DIVERSIDAD LEGÍTIMA NO DEBE CONVERTIRSE EN DIVISIÓN.
- Romanos 14 trata asuntos que Dios permite (Romanos 14:1-6, 14, 20-23).
- Leamos Romanos 14:1-4. Un hermano comía de todo; otro comía legumbres. Uno hacía diferencia entre día y día; otro juzgaba iguales todos los días.
- Pablo no describe dos evangelios contradictorios ni dos códigos morales incompatibles. En el versículo 14 afirma que nada es inmundo en sí mismo; en el versículo 20, que todas las viandas son limpias. Dios podía recibir a ambos porque el acto pertenecía al campo de la libertad.4
- «Fe» en este capítulo designa, según el contexto, la convicción de conciencia acerca de una libertad, no «la fe» objetiva entregada a los santos. El versículo 22 manda tener esa convicción delante de Dios; el versículo 23 prohíbe actuar contra la conciencia.4
- El fuerte y el débil reciben mandatos diferentes.
- El fuerte no debe menospreciar al débil. Comprender una libertad no le concede derecho a humillar a quien todavía tiene escrúpulos.
- El débil no debe juzgar al fuerte. Una conciencia restrictiva no se convierte automáticamente en ley para toda la congregación.
- Ambos deben recordar que son siervos del Señor y que Dios los recibió. La diversidad permitida se gobierna mediante señorío, conciencia, amor y edificación.
- El fuerte incluso renuncia temporalmente al ejercicio de un derecho cuando su ejemplo llevaría al débil a violar su conciencia. La libertad cristiana no pregunta solamente «¿puedo hacerlo?», sino «¿edifica a mi hermano?».
- Romanos 14 no puede usarse para legitimar lo que otro texto llama pecado.
- No basta decir: «Para mí esto es opinión». Debemos demostrar que Dios permite las dos alternativas. Si una opción contradice un mandamiento, niega una verdad central o autoriza una práctica pecaminosa, ya no corresponde al escenario de Romanos 14.
- Wayne Partain aplica este principio a controversias como divorcio y nuevas nupcias, la deidad de Cristo y los días de la creación. En una exposición de treinta minutos no es responsable resolver exegéticamente esas tres controversias. El principio que sí podemos establecer hoy es que cada asunto debe estudiarse en sus propios textos antes de clasificarlo como doctrina u opinión; la etiqueta no puede preceder a la exégesis.
- Hay errores evidentemente fuera de Romanos 14: negar que Jesús es el Cristo venido en carne (2 Juan 7), predicar un evangelio diferente (Gálatas 1:6-9) o justificar la inmoralidad que Pablo manda disciplinar (1 Corintios 5). En tales casos, «recibirnos» como si ambas opciones fueran limpias contradice el propio criterio del capítulo.
- Un examen práctico para clasificar una diferencia.
- ¿Qué dice el texto rector en su contexto? No comencemos con la etiqueta «herejía» u «opinión», sino con la evidencia.
- ¿Dios permite expresamente ambas conductas? En Romanos 14, comer y abstenerse podían hacerse para el Señor.
- ¿La diferencia niega una verdad que define el evangelio o justifica lo que Dios condena? Si es así, no es libertad.
- ¿Se trata de una inferencia discutible o de una conclusión necesaria? Debemos expresar el grado de certeza con honradez.
- ¿Qué tipo de relación está en juego? Conversar, estudiar, mostrar hospitalidad común, recibir como maestro y financiar una obra no son acciones equivalentes.
- ¿Cómo está respondiendo la persona a la corrección? El confundido que escucha no debe tratarse igual que el maestro que persevera en dividir después de repetidas amonestaciones (2 Timoteo 2:24-26; Tito 3:10-11).
Ya tenemos los dos límites: no llamar opinión a lo que Dios condena y no llamar pecado a lo que Dios permite. Falta decidir con qué espíritu aplicaremos estos límites.
- CÓMO APLICAR LA VERDAD SIN DUREZA NI COMPLICIDAD.
- Hablar la verdad en amor (Efesios 4:15).
- La verdad sin amor puede emplearse como arma para herir. El amor sin verdad puede convertirse en excusa para no advertir el peligro. El camino apostólico mantiene ambos unidos.
- Defender la verdad no nos autoriza a atribuir motivos que desconocemos. Debemos describir con exactitud la enseñanza, mostrar el texto y permitir que la persona responda.
- Corregir con mansedumbre (2 Timoteo 2:24-26).
- El siervo del Señor debe ser amable, apto para enseñar y sufrido. Su meta no es vencer a una persona, sino ayudarla a conocer la verdad.
- Mansedumbre no significa pasividad. El mismo texto dice «corrija». La mansedumbre gobierna el modo; la verdad gobierna el contenido.
- Procedimiento congregacional responsable.
- Escuchar y verificar lo que realmente se enseña.
- Estudiar el pasaje en su contexto y distinguir certeza de inferencia.
- Corregir en privado cuando sea posible, con paciencia y claridad.
- Proteger públicamente a la congregación si el error se divulga públicamente.
- Rehusar respaldo o comunión activa cuando participar nos haría colaboradores del pecado o del engaño.
- Mantener abierta la puerta al arrepentimiento y a la restauración.
Conclusión
La partitura de Dios contiene una sola fe, un solo Señor y un solo cuerpo; pero dentro de ese cuerpo hay muchos miembros, dones, trasfondos y medidas de crecimiento. La unidad bíblica, por tanto, evita dos precipicios.
El primero es la comunión sin verdad: colaborar religiosamente con doctrinas contradictorias y llamar amor a la falta de discernimiento. El segundo es la uniformidad sin gracia: convertir gustos, métodos, escrúpulos o inferencias humanas en leyes para todos.
Efesios 4 nos llama a guardar la unidad del Espíritu. 2 Juan nos impide patrocinar el engaño. Romanos 14 nos impide condenar al hermano en asuntos que Dios permite. Y todos estos textos exigen un carácter semejante al de Cristo: humilde, paciente, valiente y amoroso.
Examinémonos: ¿he usado la palabra «unidad» para evitar obedecer una verdad incómoda? ¿O he usado la palabra «verdad» para imponer una preferencia mía? La respuesta fiel no consiste en escoger entre verdad y amor, sino en permanecer en la verdad y practicarla en amor.
Cinco preguntas de reflexión
- ¿Puedo demostrar bíblicamente que el asunto por el cual juzgo a otro es una exigencia de Dios y no una preferencia personal?
- ¿He llamado «opinión» a una enseñanza que contradice un texto claro para evitar una conversación difícil?
- ¿Distingo entre conversar con una persona equivocada y respaldar activamente la propagación de su enseñanza?
- ¿Mi manera de corregir refleja la humildad, mansedumbre, paciencia y amor de Efesios 4:2?
- ¿Qué paso concreto debo dar esta semana para proteger simultáneamente la verdad y la paz de la congregación?
Notas al pie de exégesis
Partain, W. (s. f.). Unidad en la diversidad. Partain emplea la expresión para describir la comunión religiosa que tolera doctrinas contradictorias, no para negar la diversidad bíblica de dones o diferencias permitidas.
Traducción fiel e íntegra de la porción pertinente: «Guardar la unidad es tan importante como alcanzarla. Guardar (tērein) es custodiar, vigilar de manera protectora y preservar. Unidad (henotēta, de heis, uno) es «oneidad». La unidad no es simplemente estar juntos de manera externa y superficial. Es lo opuesto a la contienda, la disensión, el cisma y el sectarismo (Jn. 17:1-26; Sal. 132:1). Implica mantener la unidad de los cristianos conservando nuestra fe y nuestra vida en armonía con la revelación del Espíritu (pneumatos: genitivo singular de pneuma; originalmente, viento, aire en movimiento, aliento; después, un espíritu, un ser espiritual, un espíritu sin cuerpo; con frecuencia, el Espíritu Santo). Nuestra práctica procede de nuestras creencias doctrinales. Nuestros sentimientos, deseos, afectos y actitudes se basan en las enseñanzas de Cristo reveladas mediante el Espíritu. Nuestro encargo es mantener la unidad conservando la verdad y manteniendo actitudes apropiadas unos hacia otros. La desobediencia a la palabra (2 Tes. 3:14-15), andar desordenadamente y no conforme a la enseñanza de los apóstoles (2 Tes. 3:6), poseer un espíritu faccioso (Tit. 3:10), causar división y ocasiones de tropiezo contrarias a la doctrina revelada (Rom. 16:17-18), la inmoralidad (1 Cor. 5) y rehusarse a corregir las ofensas personales contra un hermano (Mt. 18:15 y siguientes) destruyen la unidad y hacen imposible que nuestros hermanos compartan comunión espiritual con nosotros. No puede esperarse que los hermanos participen en lo que no está autorizado ni que presten su apoyo y comunión a quienes andan conforme a la carne. La esencia de la unidad es el acuerdo sobre aquellas verdades que implican acción mutua y justicia personal. Todos deben dedicarse a mantener esa unidad entre los creyentes». Atribución APA 7: Truth Commentary. (s. f.). The Book of Ephesians (p. 174). Archivo local 02_Exegesis/Truth-Commentary/Ephesians/04_Chapter_IV.md.
[3]: Traducción fiel e íntegra de la porción pertinente: «Hay otro asunto que requiere atención respecto a este pasaje. Es la pregunta de si la doctrina de Cristo a la que Juan se refiere es «la doctrina de Cristo» en el sentido de la doctrina que pertenece a Cristo porque fue enseñada por Jesús y sus apóstoles, o «la doctrina acerca de Cristo», en el sentido de que define su naturaleza como Dios en la carne en oposición al Cristo docético que no asumió verdaderamente carne humana. La frase por sí sola puede ser un genitivo subjetivo u objetivo. Como explicó J. W. Roberts: «El griego aquí puede entenderse subjetivamente («la doctrina que Cristo enseñó») u objetivamente («la doctrina acerca de Cristo»), y la cuestión es muy difícil de decidir» (The Letters of John, pp. 163-164). Por otra parte, cuando se analiza cuidadosamente la evidencia, tanto el peso de la evidencia como la mayoría de los estudios bíblicos favorecen el genitivo subjetivo: «Sin duda, la mayoría de los comentaristas favorece el genitivo subjetivo» (Letters of John, p. 164). F. F. Bruce observa que «hay un fuerte balance de probabilidad a favor» del genitivo subjetivo, es decir, «la enseñanza que deriva de Cristo y está investida de su autoridad» (Epistles of John, pp. 141-142). Como señala Westcott: «Este sentido parece mejor… y el uso del Nuevo Testamento lo favorece uniformemente: Ap. 2:14, 15; Jn. 18:19; Hch. 2:42» (The Epistles of St. John, p. 230). Roberts resume muy bien la evidencia: «La palabra usada aquí (didachē) se empleaba a menudo como sinónimo de enseñanza dogmática, del cuerpo de doctrina fiel que era el tipo y norma supremos de la comunidad (Tit. 1:9; Rom. 6:17; compárense Mt. 16:12; Hch. 5:28; 17:19; Heb. 13:2). Este uso es el normal en Juan (Jn. 7:16, 17; 18:16), y en esta carta las referencias a «conocer la verdad» (v. 1) y «andar según hemos recibido mandamiento» (v. 4) parecen implicar esta perspectiva» (Letters of John, p. 164). Es evidente que en este contexto Juan trata un asunto relacionado con la aparición de Jesús en la carne y que sus adversarios negaban esta verdad esencial de la doctrina. Esto, sin embargo, no nos lleva a concluir que la suma total de la doctrina que puede convertirse en asunto de comunión se reduzca a esta única circunstancia. Era crucial para la sana doctrina y era un asunto de comunión. Pero aun entonces no era la única cuestión crucial para la sana doctrina ni ciertamente el único asunto que podía romper la comunión. Quienes sostienen esa perspectiva lo hacen contra toda la evidencia de Romanos, Gálatas, 1 y 2 Timoteo y Tito, junto con pasajes seleccionados de varias otras cartas del Nuevo Testamento. 2 de Juan 9 no prueba la posición de la «unidad en la diversidad», que tantas veces lo ha escogido como una forma de justificación. Usado así, es más bien un pretexto y un texto de prueba que, en su contexto real, no proporciona base ni consuelo para este error». Atribución APA 7: Truth Commentary. (s. f.). The Books of 1, 2, 3 John (pp. 245-246). Archivo local 02_Exegesis/Truth-Commentary/1-3-John/05_2_John.md.
[4]: Traducción fiel e íntegra de la porción pertinente: «El término «fe» en este capítulo no se refiere al cuerpo de verdad, el evangelio, revelado mediante el Espíritu Santo. El versículo 2 y el versículo 23 parecen dejarlo muy claro. Lo que se contempla en el término es la convicción que una persona tiene respecto a un asunto que no constituye un requisito del evangelio. Uno debe creer que es correcto lo que hace en un asunto de opinión o libertad. Es evidente por el versículo 2 que un hermano —el fuerte— puede comer todo alimento, mientras que el hermano débil se limita a las hierbas, que, según aprendimos en el estudio del texto, son vegetales cultivados. «Débil», en el contexto de Romanos 14, se refiere a quien, por su convicción, no puede hacer aquello que, comprendida correctamente la revelación de la verdad, podría hacer. La ilustración que Pablo usa al comienzo del capítulo se refiere a los alimentos que su conciencia le permite comer. El asunto no es lo que el evangelio revela, sino lo que la persona cree por alguna razón distinta de la revelación del evangelio. Esta distinción es crítica; de lo contrario, uno sería engañado y aplicaría mal la instrucción dada. Quienes creen en Cristo deben preocuparse por el bienestar espiritual de los demás. Tienen la obligación de andar conforme a la instrucción del Señor respecto a lo que se requiere. Si un asunto pertenece al campo de la libertad, uno puede hacerlo o no hacerlo. El evangelio no exige nada dentro del campo de la libertad. El punto de diferencia entre el hermano débil y el fuerte en el contexto de este capítulo no es si uno es ignorante y el otro iluminado. El verdadero asunto es cómo deben responder y tratarse los hermanos en el Señor cuando sostienen perspectivas diferentes en asuntos de opinión o libertad. En las respuestas que dan, es posible que violen la ley de Dios. Esta declaración no contradice lo dicho acerca de un asunto de opinión o libertad». Atribución APA 7: Truth Commentary. (s. f.). The Book of Romans (pp. 822-823). Archivo local 02_Exegesis/Truth-Commentary/Romanos/14_Romans_14.md.
[5]: Reeves, B. H. (2004). Notas sobre 2 Juan (nueva impresión). Archivo local 02_Exegesis/Comentario_Partain_Reeves/Comentario_2_Juan.md. Sobre 2 Juan 9, Reeves explica que proagō comunica avanzar dejando atrás la verdad y entiende «doctrina de Cristo» como la enseñanza que tiene a Cristo por autor. Sobre los versículos 10-11, identifica el pecado como participar o asociarse con la obra de quien propaga el error. La aplicación precisa debe conservar el contexto de maestros que procuraban difusión y respaldo.
Referencias bibliográficas
- Partain, W. (s. f.). Unidad en la diversidad.
- Reeves, B. H. (2004). Notas sobre 2 Juan (nueva impresión).
- Reeves, B. H., & Partain, W. (s. f.). Comentario a Efesios.
- Reeves, B. H., & Partain, W. (s. f.). Comentario a Romanos 14.
- Reina, C. de, & Valera, C. de. (1960). La Santa Biblia (Revisión de 1960). Sociedades Bíblicas Unidas.
- Truth Commentary. (s. f.). The Book of Ephesians (pp. 173-176).
- Truth Commentary. (s. f.). The Book of Romans (pp. 822-825).
- Truth Commentary. (s. f.). The Books of 1, 2, 3 John (pp. 243-246).