Introducción

Algunas personas han observado que el hombre es “negligente por naturaleza”.

Pero, ¿Qué es la negligencia? – La negligencia, de forma general, se refiere al descuido, a la falta de cuidado o a la falta de aplicación.

Deuteronomio 8:1 Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres.

Hebreos 2:1-4 1Por tanto, debemos prestar mucha mayor atención a lo que hemos oído, no sea que nos desviemos. 2Porque si la palabra hablada por medio de ángeles resultó ser inmutable, y toda transgresión y desobediencia recibió una justa retribución, 3¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? La cual, después que fue anunciada primeramente por medio del Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, 4testificando Dios juntamente con ellos, tanto por señales como por prodigios, y por diversos milagros y por dones del Espíritu Santo según su propia voluntad. LBLA

Quiero citar unas palabras del siguiente comentarista: «Por tanto, dice (v. 1), esto es, por todas las razones expuestas, debemos prestar la mayor atención a las cosas oídas, las que Dios nos ha dicho en el Hijo (v. 3, comp. con 1:2), no sea que marchemos a la deriva». La revelación hecha mediante el Hijo contiene doctrinas que creer y preceptos que observar, y nos han de servir como de carta de navegar El verbo pararrhéo, que es el que usa aquí el autor sagrado, y que no sale en ningún otro lugar del Nuevo Testamento, está en aoristo de subjuntivo de la voz pasiva En el griego clásico significa deslizarse resbalando; aquí tiene el significado de quedar extraviado en el mar, sin remos ni rumbo, llevado a la deriva (comp con Ef. 4:14). El autor sagrado no constata un hecho, pero avizora un peligro, debido a la inmadurez de los destinatarios de la carta (v. por ej., 5:11–14)[1].

La negligencia – investigación superficial

Mientras esta observación parece tener validez cuando uno se da cuenta del desorden encontrado en las casas, calles, oficinas y escuelas, es en verdad una conclusión expresada como resultado de una investigación bastante superficial.

Es muy cierto que los hogares, las calles, las oficinas y las escuelas están cargadas de negligencia humana, no existe la diligencia en cuanto a tratar y corregir los asuntos en estas áreas de la vida, de hecho, los cristianos no procuran seguir el consejo de Dios para la corrección o toma de decisiones en estas áreas, y eso es lo que resulta posteriormente en amargura y barrera para servir a Dios como se debe.

He oído a hermanos decir que deben dar solución a sus problemas antes de trabajar en la obra; pero esa es solo la excusa del hombre negligente que no quiere hacer la obra.

Santiago 1:22-25 22Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

Algunos opuestos a la negligencia

Uno podría concluir lo opuesto sencillamente observando el excelente cuidado con que el ser humano atiende a sus recién nacidos o a sus propios deseos y apetitos.

Proverbios 1:16 Porque sus pies corren hacia el mal, Y van presurosos a derramar sangre.

Proverbios 6:18 El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal,

Isaías 59:7 Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos.

La verdadera razón

Pero el propósito de esta lección no es argumentar cuáles con las tendencias con que nacemos en oposición a aquellas adquiridas por vivir en cierto medio ambiente. Intentamos nada más presentar varios casos del fenómeno de la negligencia que enfrentamos con frecuencia. Es nuestro deseo que usted como persona que busca de Dios reflexione en sus propias experiencias mientras contempla las perspectivas filosóficas inherentes a cada situación.

  • Negligencia en nuestro servicio a Dios (Rm. 12:11; Jn. 12:26).
  • Negligencia en el amor que debemos a nuestros hermanos (Jn. 13:34).
  • Negligencia en la predicación de la palabra de Dios (Mat. 28:19-20).
  • Negligencia en la enseñanza a nuestras familias de la palabra de Dios (Sal. 127:1).
  • Negligencia en la corrección de ciertas actitudes y pensamientos en nosotros (Is. 55:8-9).
  • Negligencia en la edificación propia y la de los demás (2Tim. 2:15; 3:16-17).
  • Negligencia en la preparación y formación en nuestra profesión como cristianos (1Cor. 16:13; Sal. 31:24).
  • Y otras más que deberíamos considerar.

¿Qué es la negligencia? – La negligencia, de forma general, se refiere al descuido, a la falta de cuidado o a la falta de aplicación.

Conclusión

No es nuestra intención ni acusar ni perdonar a nadie indicado en estos cortos ensayos. Tampoco queremos dejar la impresión que ciertas condiciones o actitudes sean sólo y exclusivamente las características de las personas o los lugares mencionados. Son ejemplos de situaciones bastante generalizadas por casi todo el mundo. Nos referimos al género humano. No aun pueblo en particular.

[1] Henry, M., & Lacueva, F. (1999). Comentario Bíblico de Matthew Henry (pp. 1792–1793). 08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.


Algunos Recursos:

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