Heb 10:24-25 24Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; 25no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

Introducción

Amados hermanos, espero que esta pequeña reflexión nos llame de la inacción a la acción, que nos permita comprender la gran necesidad de atender el consejo de Dios en todo; y si, si al ver el titulo piensa usted: “otro sermón más”, en efecto, de eso se trata, de otro sermón más que aún no vivimos.

Quiero llamar su atención, a usted que no se reúne, que ha usado la excusa del aislamiento, de la cuarentena, del coronavirus para no participar de las reuniones de la iglesia, pero más a usted que no va a la iglesia empleando esta excusa pero, si sale al parque a divertirse con su familia, sale al super y hace la fila para comprar, que va a comer algo en la calle, que va de visita, que se reunió con seres queridos el fin de año, que no le importo subirse a un taxi, a un bus, porque para usted es más fácil cumplir lo social que lo espiritual, como si solo en la reunión de iglesia fuera a contagiarse.

Y podría darle la razón, puede contagiarse, contagiarse de amor, de perdón, de estudiar la palabra de Dios, de ver a sus hermanos, de el deseo de no abandonar más la cena del Señor, de querer dar, de entregar lo mejor de sí para llegar el cielo; ese es el peligro de contagio; Ah y por supuesto, corres el mismo riesgo de contagio como cuando realizas todas tus actividades sociales. Y así como te proteges para ir al super, al parque y a todos estos lugares, puedes hacerlo para ir congregarte para lo mejor, solo está en que tú lo decidas.

Apo 19:9 Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas(E) del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Dejar de congregarte en estos tiempos empleando esa excusa y salir a hacer lo demás, eso es pecado ante Dios.

Stg 4:17 y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Ahora, puedes decir – Que molesto es usar el tapabocas – ¿Será acaso que no lo usas para todo lo demás que si debes hacer? Por ejemplo, si vas a un banco, al super, ¿Dejas de usarlo? O ¿Allí si lo haces? – Piensa en esto, observa como te mientes a ti mismo y te llevas a ti mismo por el camino del error, y no solo a ti, también a tu familia.

Mat 15:14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.

Ahora, puedes decir – No me siento bien, quisiera poder hacer lo que hacía antes, saludar y abrazar, pero, no me dejan hacerlo, por eso no regreso – esa es la excusa más infantil de todas, porque abandonas las cosas de Dios por inmadurez, porque no buscas lo que realmente importa, y eso es agradar a Dios.

1Sa 15:22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.

Y qué más podrías decir – no vuelvo porque los hermanos no son buenos conmigo, porque tengo miedo, porque tengo miles de excusas para no hacerlo – déjame ayudarte, no vuelves porque aún tu corazón está lejos de Dios.

Mat 15:7-8 7Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: 8Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.

Permíteme decirte lo siguiente: Dios no necesita de ti, Dios no depende de ti, todo lo contrario, nosotros somo los que necesitamos de Dios, nosotros dependemos de Él. ¿Hasta cuando vas a esperar para obedecer realmente su voluntad? – Ahora es donde más deberías de buscar a Dios, de su protección, de su ayuda, recuerda – El mundo hoy esta muriendo, personas están muriendo, y todas en este momento, desde donde están, te dicen: “No abandones la iglesia del Señor”

Apo 3:19-21 19Yo reprendo y castigo a todos los que amo;(H) sé, pues, celoso, y arrepiéntete.  20He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.  21Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

¡Ah! por cierto, antes que digas o ya hayas dicho – “a mí me juzgará Dios” déjame decirte, es su palabra la que nos juzga, y ella ya ha juzgado tu comportamiento.

Jua 12:48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

Dios nos bendiga y nos permita ver su voluntad como es.