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Lo haría si pudiera… y Puedo

Lo haría si pudiera… y Puedo

  • junio 12, 2019
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(Josué 1:9) ​Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

Introducción

Hemos sido criados desde niños con una gran cantidad de información; toda esta información proviene de nuestros padres, ellos la recibieron a su vez de sus padres y sus padres de sus propios padres… generación tras generación transmitiendo miedos, fortalezas, proezas, cobardías, etc. Todo lo que somos, es el producto o resultado de los esfuerzos y características de los nuestros, más uno que otro rasgo que ha sido tomado del exterior a través de la vida.

No podemos pensar que somos sólo un cúmulo de experiencias heredadas, porque en realidad somos lo que decidimos ser, somos lo que permitimos a toda esa experiencia expresar sobre nuestra personalidad y en ejercer su dominio sobre ella; sin embargo, en nosotros está finalmente el poder de llevar a cabo lo que queremos y lo que debemos hacer con nuestra obra personal en esta tierra.

Antiguos que desafiaron el modelo rudimentario de sus vidas

Abraham y su salida de Ur: (Génesis 12:1, 4-5) ​Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 4. ​Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. 5. ​Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

Tomemos como primer ejemplo a Abraham en Ur de los caldeos, una tierra ubicada geográficamente a aproximadamente 1,770 kilómetros de la tierra de Canaán, cerca del río Éufrates, en lo que ahora es el sur de Irak

Meditemos en esto: ¿que podría haber pasado si Abraham hubiese pensado que era muy viejo para ir a tierras tan lejanas, o si se hubiese excusado porque estaba cómodo entre los miembros de su familia y no tenía ninguna necesidad de salir al desierto a enfrentar peligros.?  Él tenía muchas razones para haber dicho que no, pero prefirió hacer lo que para los de su época era una locura, seguir el consejo de Dios.

Abraham y su prueba de fe: Sara era estéril, Abraham viejo; ambos, nómadas en el desierto y en medio de ellos una promesa. Abraham no puso su visión en el entorno o en sus pesadas dificultades debidas a su edad y situación, sino que puso su enfoque y visión en las promesas de Dios; gracias a ello tuvo a su hijo Isaac, producto de una promesa hecha a él.

(Génesis 18:10) ​Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él.

A pesar de su gran felicidad por la promesa cumplida, aún no venía lo realmente difícil, pues Dios tenía en sus planes demostrar la fe de Abraham por medio de una prueba triste, una prueba que suponía una encrucijada a cualquier persona en esta tierra que afirme amar a Dios.

(Génesis 22:2) ​Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

Y nuevamente Abraham sorprende por su fuerte fe, su carácter y su fidelidad a Dios; ofrece a su hijo. En el punto casi final de la vida de Isaac, Dios llama a Abraham y detiene la muerte inminente de su pequeño hijo; así es como Dios se regocijó de la fe de su siervo y de la obediencia que éste le tenía.

Por todo esto fue llamado amigo de Dios. (Santiago 2:23) ​Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.

José, El joven ejemplar del antiguo testamento:

Repasando la historia de José, vemos que en la vida se puede llegar tener cambios significativos si colocamos nuestra confianza en Dios. José fue un joven privilegiado, amado por su padre pero envidiado por sus hermanos, hasta el punto que casi acaban con su vida; sin embargo, temiendo ellos a su padre, finalmente toman la decisión de venderlo. Fue llevado a Egipto y allí vendido nuevamente como esclavo; pero José a pesar de su difícil situación no dejó de esforzarse, sino que se reinventó constantemente para emerger de esta situación.

(Génesis 37:2-3) ​Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos. 3. ​Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.

(Génesis 39:5) ​Y aconteció que desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo.

José acusado por la esposa de su amo: (Génesis 39:7-9) ​Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. 8. ​Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene. 9. ​No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?

Víctima del pecado lujurioso de la mujer de su amo, José es llevado a la cárcel y allí, podríamos pensar que menguaría su deseo de servir y agradar a Dios; podría haberse sumido en una fuerte depresión y dejar a un lado toda esperanza y entregarse a la muerte; a pesar de tener casi todo en contra, José logra emerger, sale victorioso de la prueba y gracias a su fortaleza espiritual, Dios lo favorece.

(Génesis 41:46) ​Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto; y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto.

Este grandioso joven, se mantuvo sin mancha del mundo, conservó en su corazón la capacidad de perdonar, sostuvo la providencia de Dios a plena vista, pues creía en un día más resplandeciente e iba confiado rumbo hacia él.

El rey Ezequías: (2 Reyes 18:1-3) ​En el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías hijo de Acaz rey de Judá. 2. ​Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó en Jerusalén veintinueve años. El nombre de su madre fue Abi hija de Zacarías. 3. ​Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre.

Pese a que el rey Salomón fue superior en intelecto y el rey David probablemente fue un mejor genio militar, ninguno siguió al Señor tan fielmente como lo hizo el rey Ezequías. Aunque tuvo deficiencias, al considerarlo desde su niñez hasta su madurez, y a lo largo de sus veintinueve años en el trono, ningún otro rey después de él durante más de quinientos años, guardó los mandamientos de Dios como lo hizo él.

Notemos en primer lugar el paradigma de la iniquidad que lo rodeó. Fue hijo de Acaz y padre de Manasés. Veamos más ampliamente: fue el hijo del segundo peor rey y padre del peor rey que rigió Judá; sorprendentemente, el buen rey Ezequías encontrándose en medio de dos de los reyes más infames de cualquier época o lugar, fue uno de los mejores reyes que pudo tener Judá.

Él pudo actuar del mismo modo que lo hizo su padre, pudo equivocarse y culpar a las circunstancias, sin embargo, decidió hacer lo correcto; se esforzó y mostró por medio de sus acciones que era diferente a sus antecesores y por sus decisiones sería mucho mejor rey, incluso que su propio hijo.

Más ejemplos: podríamos hablar de los grandes hombres de Dios por sus proezas, por sus esfuerzos desmedidos en hacer su voluntad; ninguno de estos grandes personajes se auto-limitó, probando que con Dios se puede llegar más allá de la línea, salir de la zona de confort; la base está en lo que se decide hacer, en el esfuerzo que se invierte.

Una mirada al Nuevo Testamento

Muchos hermanos hoy día se escudan en el pasaje muy famoso de las escrituras acerca de los dones y talentos, para justificar su mediocridad y poco esfuerzo en hacer mejor las cosas delante de Dios; se justifican, en su creencia limitante que ellos sirven a Dios con lo que Él les ha dado y que de ahí no pueden dar más.

Algunos aducen que al no tener formación académica completa, no están capacitados para hablar o enseñar; otros que no estudian ni leen, afirman que Dios no les dio el talento para ser estudiosos, e incluso, encontramos predicadores que no abordan temas de gran importancia o profundos, porque afirman que no tienen ese don de enseñar asuntos específicos. Observemos que dice Dios:

(2 Timoteo 2:1) ​Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.

(Mateo 7:7) ​Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Pensar que en verdad estamos limitados, es dar razón a los hombres que han diseñado las teorías simplistas de que no todos pueden asumir responsabilidades, porque según enseñan ellos las capacidades vienen desde la genética misma, y la pre programación del hombre, afirmando que sólo algunos están hechos para triunfar y otros para fracasar, que no hay una sola opción donde quepan todos.

Si esto fuera verdad, entonces podríamos sencillamente decir que Dios es injusto al pedirnos a todos por igual que nos esforcemos, puesto que no todos estaríamos en capacidad para hacerlo. Lo que Dios pide se aplica para todos los creyentes,  pues la biblia no dice que el esforzarse es solamente para el que tenga estudios, o una maestría o para el que sea más inteligente en matemáticas; tácitamente dice que todos debemos esforzarnos.

(Mateo 4:18-22) ​Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. 19. ​Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. 20. ​Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. 21. ​Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. 22. ​Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.

Cuatro hombres pescadores se convirtieron en los mejores predicadores del período cristiano; aunque no eran hombres de letras sino del vulgo, del común social, lograron llenar a Jerusalén de la doctrina de Dios.

(Hechos 5:28) ​diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre.

(Hechos 17:6) ​Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá;

El apóstol Pablo reclama que debemos hacer un esfuerzo adicional para asirnos de aquello que debemos alcanzar

(1 Corintios 9:24-27) ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25. ​Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26. ​Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27. ​sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

En la iglesia del Señor hay una gran necesidad de hombres con el suficiente entusiasmo para ayudar en la predicación del evangelio, en la edificación de los santos y en la benevolencia; por tanto, se hace necesario el desarrollo de los talentos y las capacidades para prestar un mejor servicio entre los hermanos.

(Mateo 9:35-38) ​Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 36. ​Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. 37. ​Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. 38. ​Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

Esta misma escena de Mateo se repite hoy, 2000 años más tarde; multitudes esperan que la palabra de Dios sea predicada, que sus espíritus sean aliviados  y que sus decisiones y pensamientos tengan el apoyo divino, pues el mundo sumido cada vez más en el pecado busca ayuda; sin embargo, la iglesia del Señor ha cerrado sus ojos y dormita ante estas necesidades. Vemos a los siervos de Dios excusándose en que no poseen el don de predicar y que por tanto no pueden cubrir el clamor de quienes buscan de la Palabra.

Conclusión

¿Qué actitud toma usted cuando en la iglesia no hay quién predique o defienda la verdad? ¿Qué responde usted cuando solicitan su ayuda con temas esenciales para la salvación de un hogar, de una familia? Piense por un momento: muchos hogares se están sumergiendo en la desesperación, en la búsqueda constante de ayuda, sin embargo, los siervos de Dios andan escondiéndose de estas responsabilidades, en espera que sean otros quienes las asuman y así es como dejan a un lado el verdadero propósito de Dios.

No puede decir usted que lo haría si pudiera… porque realmente ¡Sí Puede!, mas bien la respuesta honesta y sincera sería: ¡No quiero hacerlo!